11 de febrero de 2026
La presentación del artista puertorriqueño Bad Bunny durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 ha generado una fuerte reacción entre algunos legisladores republicanos en Estados Unidos, quienes este martes solicitaron a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) imponer sanciones contra el cantante y las organizaciones responsables de transmitir el evento.
El congresista Randy Fine, acompañado por otros miembros del partido, acusó al espectáculo de contener lenguaje ofensivo y lo calificó con términos como “innombrables depravaciones”, argumentando que se trató de contenido inapropiado para una transmisión familiar. Fine y sus aliados señalaron que el uso de ciertas expresiones y movimientos escénicos debería haber sido vetado bajo las normas de transmisión abierta, por lo que pidieron no solo multas sino también medidas más severas contra Bad Bunny y las cadenas implicadas.
Además de las sanciones económicas, los legisladores expresaron su intención de que se revisen las licencias de transmisión de la NFL y NBC, y en algunos mensajes en redes sociales incluso usaron el término “encerrar” en relación al cantante y los ejecutivos, una metáfora del grado de reproche con el que culpan al espectáculo.
Más allá de esta demanda, el espectáculo de Bad Bunny fue recordado por su mezcla de cultura latina, música y mensajes de unidad, y se convirtió en uno de los temas más comentados del año, con audiencias masivas y tanto apoyo popular como voces críticas.
La FCC y otras instancias aún no han anunciado si procederán con investigaciones o sanciones, pero la controversia mantiene un debate abierto sobre los límites de contenido en transmisiones de alcance familiar y el papel de los representantes políticos en decidir qué se considera “apropiado” para la televisión nacional.